Anoche, mientras veía algunos capítulos de la serie The Walking Dead, mis neuronas empezaron a trazar un paralelo entre la trama de la serie y mis episodios depresivos.
Resulta que en dicho programa se narra un mundo totalmente colapsado y dominado por los zombies y la especie humana debe hacer lo imposible por sobrevivir.
En muchos pasajes de la serie se viven escenas que reflejan momentos llenos de felicidad, seguridad y esperanza. Pero de pronto surgen de la nada los malditos caminantes y todo se va al diablo, empiezan los temores y la desesperanza entre los grupos de personas normales. Hasta que sucede lo peor, ser mordido por uno de ellos y empezar a formar parte de esa masa de carne maloliente y putrefacta que avanza arrasando con todo en su camino.
Mi paso por la depresión se asemeja mucho a esta historia, ya que también tengo pasajes bellos, alegres y placidos. Hasta que de pronto y sin que yo me lo haya propuesto todo se ve gris, triste y peligroso. Soy atacado por hordas de ideas negativas y tenebrosas que toman por asalto mi mente hasta transformarme en un ser sin voluntad que deambula por la vida sin ninguna clase de objetivos.
Es una situación muy triste y desesperante para mi y los que me rodean, porque me convierto en una amenaza que trata de arrastrarlos por el lado oscuro de mi camino.

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